Entrevista a Susana Diez de la Cortina Montemayor, autora del libro de poemas “El Castillo”

Aparte de su actividad en el campo poético –publicó su primer libro de poesía en Italia, a los diecisiete años–, Susana Diez de la Cortina es autora de varios manuales de español para extranjeros, profesora de lengua española y directora académica de “AulaDiez español online” (http://www.auladiez.com), centro dedicado a la enseñanza del español como lengua extranjera desde 2002 hasta la fecha. Su último libro de poemas, “El Castillo”, ha sido publicado en Madrid en fechas muy recientes por la Editorial Manuscritos www.editorialmanuscritos.com.

 

E.M.: ¿Por qué el título de “El Castillo”?, ¿hay alguna explicación para ese título, que evoca la novela de Kafka titulada también así?

Susana: Sí, efectivamente, “El castillo” alude a la novela homónima de Kafka no sólo a través del título, sino también de muchos otros aspectos, como el de la soledad y la perplejidad de su protagonista ante la enormidad de esa construcción humana, representación de un poder casi siempre incomprensible y caprichoso; pero es también, en sí mismo, un castillo construido con palabras, los poemas, y con naipes, ya que las ilustraciones de Antonio Fernández Heliodoro se inspiran en las cartas de los arcanos del Tarot.

E.M.: El libro se compone de 22 poemas y 22 ilustraciones en color, además de otras tantas ilustraciones en blanco y negro que sirven de título a los poemas. En la portada vemos la imagen de la Torre herida por el rayo…

Susana: Sí, así es, porque la torre es la parte más emblemática de un castillo; pero quiero aclarar que, aunque tanto Heliodoro como yo nos hemos inspirado en las imágenes del Tarot, la interpretación de esos símbolos es absolutamente libre, de hecho en muchos casos los poemas tienen muy poco que ver con el significado de los arcanos a los que se refieren. Para mí, lo importante era expresar la idea del castillo como construcción, como obra, para señalar que en el fondo toda obra acaba siendo independiente de su creador y a veces llega incluso a serle hostil, y al mismo tiempo para expresar que, independientemente de los materiales que se utilicen al construir esa obra, es decir, ya hagamos un castillo de naipes, de palabras o de piedras, el resultado es siempre algo perecedero. Y eso tiene que ver con la fugacidad de la vida humana, claro, pero también con la idea de que toda construcción humana, si se convierte en algo opresivo, puede ser puesta en cuestión e incluso derribada.

E.M.: Pero los castillos son también construcciones defensivas…

Susana: Sí, efectivamente, tienen, al menos en origen, una función protectora… pero cabría preguntarse de qué o de quiénes hay que defenderse, o a quién defienden sus murallas; qué miedos esconde todo eso…

E.M.: Volviendo al Tarot como hilo conductor del libro, ¿se podría decir que los arcanos funcionan como personajes que nos hablan a través de los versos?

Susana: Bueno, en cierto modo sí, especialmente aquellos que representan figuras humanas, como El Emperador, La Sacerdotisa, El Ermitaño, etc. La voz de los otros arcanos, como El Sol o La Rueda de la Fortuna, es más bien una voz arquetípica. Hay una polifonía de voces, como de actantes que intervinieran en cualquier comunidad humana, en cualquier sociedad, al igual que en cualquier obra de creación literaria.

E.M.: Hay un elemento de crítica social, entonces…

Susana: Sí, indudablemente, hay un cuestionamiento implícito de todas nuestras creencias, de nuestras convicciones acerca de cómo está configurado el mundo y cómo debemos construir nuestras sociedades; hay una clara puesta en tela de juicio del excesivo peso de las instituciones en nuestras vidas, de la carga que puede suponer una excesiva administración, de la omnipresencia y omnipotencia de los estados sobre los individuos, sobre las personas…

E.M.: Pero las personas, los individuos, también tienen tiene voz en esta polifonía que es El Castillo, ¿no es así?

Susana: Sí, claro, lo humano es la pasión, el amor, los sueños, la creatividad… todo eso implica necesariamente libertad. Es esa confrontación la que confiere tensión a “El castillo”: los muros contra la libertad, la rigidez contra el puro cambio, el orden establecido, los razonamientos contra las emociones y los sentimientos… Pero no es tampoco una defensa del caos, es simplemente una pregunta acerca de la armonía, si no es posible conseguir que triunfe la armonía en el reconocimiento de que todo es frágil y perecedero y, por eso mismo, inimitable y bello, auténtico. Un castillo es algo también bello, como lo son todas las construcciones humanas, siempre que persigan esa autenticidad y no pretendan convertirse en algo impuesto.

22-abril-2016

One thought on “Entrevista a Susana Diez de la Cortina Montemayor, autora del libro de poemas “El Castillo”

  1. La contrucción de un castillo implica la introspección, ya que ese deseo de defensa del exterior acarrea la inexorable protección interna dentro de los muros.
    Pero al transformar la dura piedra en el naipe irresistente y movedizo, muestras la voluntad de desplazarte al exterior y que éste atraviese la permeabilidad de tus paredes, ablandadas gracias a la comprensión del mundo y al amor.
    (Felicitaciones).

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