LA GUERRA POR EL CONTROL TOTAL, por Adrian Salbuchi

A. Salbuchi / NEW DAWN MAGAZINE (AUSTRALIA) 2011

Fuente: www.newsoftheworldonline.eu/opinion-2/4916-war-for-total-control

Adrian Salbuchi

 

(Traducido por Editorial Manuscritos)

Dice un viejo cliché que la tecnologíaa no es ni buena ni mala en sí mism, sino que todo depende de cómo se use. En el caso de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones, y su niño problemático fuera de control, internet, que ha revolucionado el mundo de hoy, estamos en una encrucijada clave en la que todo parece depender de qué camino tome finalmente la humanidad.

Como una espada de doble filo, Internet y las tecnologías en rápida evolución que lo rodean, pueden estar a punto de producir el comienzo de una nueva era de iluminación intelectual, cultural y espiritual, bienestar material y de verdadera cooperación entre las naciones empeñadas en resolver los problemas globales comunes, o bien pueden estar a punto de caer en un abismo negro de control totalitario absoluto, de violencia intelectual, física y espiritual, y de esclavitud masiva a una escala sin precedentes.

¿Cómo resolver este dilema? Desde luego, debemos comenzar por comprender tres cuestiones clave: ¿Quién controla realmente estas tecnologías? ¿Cuáles son sus objetivos a medio y largo plazo? ¿Por qué se están utilizando de la forma en que se hace?

EL HOMBRE INVISIBLE

Uno de los mayores peligros al que  nos enfrentamos en la actualidad es la dificultad de identificar correctamente y distinguir al amigo del enemigo; cada vez es más difícil de entender incluso qué es el enemigo o adversario, lo que significa que la vulnerabilidad clave de la sociedad se debe a su incapacidad de identificar correctamente los riesgos, peligros y amenazas. Si no puedes ver un peligro inminente, te golpeará por sorpresa, como la inexistencia de un puesto de observación en el Titanic nos enseñó tan dolorosamente en aquella fatídica noche de abril de 1912.

Un factor vital para la supervivencia y prosperidad de los individuos, familias, comunidades, organizaciones – incluso naciones enteras – se encuentra en identificar correctamente los amigos y enemigos (o al menos los adversarios). Siempre hay un “enemigo” ahí fuera que, o bien quiere tener lo que tenemos, o nos quiere poner a su servicio, o puede tener un sinnúmero de razones para querer debilitarnos de alguna manera o deshacerse de nosotros, sobre todo debido a que quieres conseguir gratis algo que es nuestro. Algunos dirán que ésta es la naturaleza humana básica, otros que es el imperativo darwiniano de la supervivencia del más apto, y otros más se quejan de que es el egoísmo criminal del hombre. Sea cual sea su punto de vista, la verdad es que de una u otra manera todos vivimos inmersos en “modo de auto-protección o defensa”, que se inicia cada mañana cuando cerramos con llave la puerta principal.

Lo que quiero decir es que la auto-protección o defensa es fácil cuando se puede identificar claramente y entender quién es tu enemigo: si son los ladrones en general en nuestras calles, o las potencias extranjeras empeñadas en someternos o colonizarnos. Aquí es donde las lenguas europeas modernas nos juegan una mala pasada, ya que usamos la palabra “enemigo” con un alcance demasiado amplio. De hecho, haríamos bien en prestar atención a las recomendaciones del jurista alemán Carl Schmitt (1888-1985) que, al igual que los romanos, diferencia entre Inimicus (es decir, tu enemigo personal a quien puedes odiar por haberte hecho algo malo, pero es un asunto y problema privado) y Hostis (es decir, un enemigo público de la comunidad y el Estado, a quien no odiemos necesariamente, pero que representa una amenaza para todos y por lo tanto debe ser combatido).

Por ejemplo, hace doscientos años, fue fácil para las trece colonias originales de América del Norte identificar como su Hostis a la Corona Británica en Londres, o para los virreinatos de América del Sur identificar como su Hostis a la corte española en Madrid. Un enemigo visible común y creíble hace mucho más simple la planificación estratégica, porque sabemos quién es, dónde está, lo que quiere, y cómo logra sus objetivos.

El desafío de hoy, sin embargo, es mucho mayor porque el Hostis -el enemigo común- ya no es fácil de identificar. Ya no podemos decir simplemente “son los británicos en Londres” o “los rojos”, “los nazis” o “los japoneses”. Hoy en día, el Hostis de la humanidad se ha vuelto demasiado complejo, a menudo sutil y es difícil la simple identificación ya sea como una nación, credo, raza geografía, lengua, o cualquier otra característica fácil de percibir. El Hostis de hoy está en todas partes y en ninguna, lo cual exige refinar nuestra búsqueda, identificándolo más por sus signos reveladores, huellas dactilares, su “ADN” por así decirlo, que percibiéndolo directamente.

Ya no pueden los líderes nacionales obtener apoyo de las masas populares para “combatir a los soviéticos o los alemanes o los japoneses.” Hace una década, tuvieron que recurrir a abstracciones más débiles, como la “guerra contra el terrorismo” de Bush, que no tiene sentido hasta que realmente se define qué es “terrorismo”.

Lo que tenemos hoy es, básicamente, un enemigo público invisible que es muy difícil de precisar en concreto, pero los efectos de sus acciones todos nosotros las sufrimos cada vez más en todas partes. Tal vez “élite del poder global” es lo más cercano que podemos llegar a describir a este enemigo global cuyos verdaderos intereses y objetivos planetarios van en su mayor parte en contra de los intereses comunes de “Nosotros el Pueblo” en todas partes, y sin embargo, esto sigue siendo bastante abstracto y sin rostro.

Sin embargo, y como todos los “hombres invisibles”, aunque no podemos “ver” al enemigo, sin duda podemos sentir los efectos de sus acciones y por lo tanto podemos ciertamente aprender a rastrear sus huellas, inferir dónde está ahora, hacia dónde va y lo que se propone hacer.

En esta guerra mundial, todos los ciudadanos conscientes necesitan convertirse en cazadores de pistas: la lucha contra la élite del poder global es muy similar a seguir el rastro de un peligroso tigre salvaje en el bosque … Un cazador experimentado, sagaz y vigilante no tiene que ver realmente el tigre para saber que está cerca, si sabe cómo identificar y entender “las marcas del tigre” específicas reveladoras: aquí, algunas ramas rotas en una pista forestal, allí , un roedor muerto, tal vez los excrementos del tigre en un árbol, o su huella en el suelo húmedo, un olor específico, o un silencioso gruñido resonando en la distancia …

Una tarea similar se nos presenta si queremos ser libres e independientes: tenemos que aprender y entender quién, dónde y qué es el enemigo y cuáles son sus armas de guerra. Podemos decir que la investigación, el desarrollo y el control tecnológico, están entre su variedad de armamentos. Si entendemos al enemigo, no debería ser tan difícil de entender qué va a hacer con la tecnología que “generosamente” ha dado a la humanidad.

PONIENDO LAS CADENAS DE LA ESCLAVITUD

Hace un siglo, el revolucionario soviético Vladimir Lenin dijo que un día los capitalistas venderían a los comunistas las cuerdas con las que los comunistas les colgarían. Bueno, no del todo cierto, ya que terminó siendo al revés, con los comunistas ahorcados en las invisibles “cuerdas del capitalismo”, cautivos a medida que se convertían, con el fin del mundo bipolar, al consumo de masas de Occidente. Una instantánea elocuente de ello, justo después de la caída del muro de Berlín en 1989, fue la foto de un “Trabant” un poco hortera de la Alemania del Este al lado de un potente Mercedes-Benz de Alemania Occidental. De hecho, una imagen que valía más que 1.000 palabras.

Veintidós años después, algo similar parece estar ocurriendo, sólo que esta vez es la élite de Poder Global quien nos aprisiona con invisibles cuerdas tecnológicas en las que millones de personas están a punto de ahorcarse, en un sentido figurado, por supuesto. No es que todos estemos aún haciendo esto, pero cuando miras a tu alrededor y ves el creciente control masivo de la población, la soga, sin duda, se está ajustando cómodamente alrededor de nuestros cuellos.

Los seres humanos necesitan tiempo para adaptarse y hacer frente a grandes cambios. A lo largo de decenas de miles de años de historia, la transformación se llevaba a cabo muy lentamente, abarcando a generaciones enteras de manera que, con cada nuevo cambio, las estructuras sociales se iban adaptando poco a poco. Hoy, sin embargo, con el advenimiento explosivo de las tecnologías de la información, las telecomunicaciones y la genética, por nombrar sólo algunas, todos estamos fascinados y deseosos de formar parte de la Ciberesfera de la información. Nos han convencido de que realmente necesitamos tener los últimos teléfonos celulares, iPod, iPad, Internet y TV por cable / satélite, iPhone y Blackberry, que potencialmente son cosas buenas, pero deben tomarse con cautela selectiva. Porque representan una espada de doble filo que puede ayudar a expandir nuestra conciencia y la conciencia del mundo que nos rodea en todos los sentidos de la palabra, o pueden encadenarnos sin darnos cuenta en un macro-sistema que se ha convertido en un Leviatán con gran capacidad de control de cada detalle de nuestras vidas.

Yo soy un hombre común, así que no profundizaré en los aspectos técnicos de las tecnologías de la información de hoy en día, porque hay otros mucho más capacitados para hacer eso, pero os puedo decir algo: que todas estas tecnologías no son tan inocentes como nos quieren hacer creer, es decir, tan “inocentes” que pueda dejarse tranquilamente a los niños de 5, 6 o 7 años jugando con los videojuegos y el Internet como si fueran meros juguetes. ¡No es así! Estas tecnologías deben ser abordados como mínimo con la cautela, la prevención y el respeto que lo hacemos cuando conducimos nuestro coche, sabiendo que igual que podemos ir con seguridad como solemos hacer cuando queremos, si revolucionamos el motor a 200 km/h, puede matarnos a nosotros y a otros.

Del mismo modo, esta arma de doble filo puede servir para vencer a la Elite del Poder Global haciéndonos conscientes de sus intenciones y sus terribles consecuencias a medio y largo plazo, o les puede servir para cortarnos la garganta. De hecho, este monstruo con cabeza de Jano se encuentra equidistante entre ellos y nosotros. Objetivamente, o bien ganan ellos y perdemos nosotros, lo que significa que el mundo lo dirigirán las máquinas que ellos controlan, o bien nosotros utilizaremos estas tecnologías para unir el poder abrumador de “Nosotros, el pueblo”, para aniquilar a la élite del poder global. ¿Dónde está la diferencia? En nuestra conciencia.

La elite del poder global sabe muy bien lo que está haciendo, mientras que la mayoría de la gente no, y van a hacer todo lo posible para que siga siendo así. Aquí, entonces, hay dos ejércitos mundiales enfrentados entre sí. “En esta esquina…” una elite pequeña, pero muy potente que controla una maquinaria enorme para su beneficio y nuestra esclavitud. “En la otra esquina …”, masas gigantescas de personas en su mayoría inconscientes usando la misma máquina, pero sin entenderla, ni darse cuenta de para qué se utiliza realmente.
Hoy en día está tan arraigada en la sociedad que, cada vez más, todos los aspectos de nuestras vidas son controlados por ella: ya sea el trabajo realizado en la Internet, Intranets, comercio electrónico, la gestión de su cuenta bancaria, la reserva de su próximo vuelo e imprimir su tarjeta de embarque, la investigación y el esclarecimiento de los hechos, o el simple entretenimiento y ocio. Es una moneda de la que  sistemáticamente sólo se muestra el lado de la “cara”, es decir, todos los beneficios, la magia, la comodidad y las ventajas de estar conectado -in y on-line. “La vida es mucho más fácil ahora…” Sin embargo, no se muestra la parte de la “cruz” que representa un peligro oscuro y escondido: el Control Total. La Ciberesfera de la Información representa una superestructura para el control total contra el cual los individuos poco pueden hacer para escapar, a menos que se hagan conscientes de ello.

La principal arma empuñada contra todos los pueblos en todos los países es la guerra psicológica -PsyWar – que ha logrado: (a) incorporar dos, quizás tres mil millones de personas en la Ciberesfera de la Información que permite cada vez mayor control parcial / total sobre ellos, y (b) persuadir a la gente a aceptar esto de buen grado. El resto de la humanidad – los otros 3 o 4 mil millones son “consumidores inútiles”, como los llamó una vez David Rockefeller, -no sólo no se tienen en cuenta porque sean  miserablemente pobres y no forman parte de un “mercado”; sino que no hay literalmente nada que la megacorporación mundial pueda venderles. Por lo tanto, implícitamente están destinados al exterminio controlado en la próxima generación a través de guerras, enfermedades, hambre, violencia urbana, contaminación ambiental, desastres “naturales” inducidos artificialmente, o simplemente dejando que se consuman.

Un rápido vistazo a algunas de las maravillas tecnológicas que tienen reservadas para nosotros podría ilustrar mejor esto:

CUIDADO CON LO QUE DICES… Y HACES … (¡Y PIENSAS…!)

“Romas / COIN” es un mega proyecto cívico-militar de alta tecnología de vigilancia y recopilación masiva de datos de la población, apoyado por contratistas privados de defensa de EE.UU. (Northrop Gruman, sobre todo), centros de investigación y de la comunidad de inteligencia civil y militar de EE.UU., con capacidades electrónicas para monitorear y analizar millones y millones de conversaciones, clasificar datos clave y después reconstruirlos para reflejar patrones de comportamiento específico entre los individuos y grupos de personas, lo que permite proyectar sus planes de futuro,  paradero, metas y acciones. Esto hará mucho más fácil la “guerra preventiva” y las “detenciones preventivas”. Por ahora, gran parte de esta vigilancia de masas e ingneiería de datos tiene como objetivo la gente de habla árabe, no sólo en el Medio Oriente / Africa del Norte, sino en todo el mundo, lo cual encaja perfectamente con la interminable “guerra global contra el terrorismo”.

Esto representa un salto cuántico en la Elite del Poder Global, pues hasta hace poco tal espionaje mundial de alta tecnología sólo lo llevaban a cabo la Agencia de Seguridad Nacional, CIA, FBI, MI6 o el Mossad (que siempre pueden ser demonizados como entidades modernas del tipo de la Gestapo); ahora, sin embargo, tenemos nombres de marcas “amistosas”, como Apple, Google, Facebook, Twitter, Microsoft, Pixar / Disney, PointAbout, haciendo todo el espionaje a favor de la Elite. Esta red corporativa privada es parte de la cuerda invisible que estamos poniendo alrededor de nuestros cuellos.

EL GRAN HERMANO TE ESTÁ MIRANDO…

Los países que normalmente se cree que son los bastiones de la libertad -el Reino Unido, Canadá, Australia o Nueva Zelanda- son los principales ejemplos de vigilancia de masas. Dé un paseo por Londres y una vasta red ubicua de varios millones de cámaras de circuito cerrado de televisión estarán observando cada movimiento 24 horas al día, 7 días a la semana, en aeropuertos, estaciones de metro y de ferrocarril, cruces de calles, tiendas, paradas de autobús, centros comerciales, autopistas, parques, puentes, condominios, edificios públicos, oficinas privadas, servicios públicos, baños públicos, casetas de peaje … Donde quiera que estés en Londres, alguien te está mirando… muy de cerca.

Naturalmente, todo esto se hace en el nombre de la “seguridad nacional”, que se ha convertido en una cortina de humo para la percepción de las elites políticas y empresariales de que el crecimiento de la conciencia pública supone una amenaza real para sus intereses.

En Australia, el Gran Hermano trabaja duro, lo que no es sorprendente, ya que Australia respondió al 11 de septiembre con la elaboración de leyes extraordinarias. En la década siguiente, el Parlamento Federal de Australia promulgó 54 textos de legislación antiterrorista, de las cuales 48 fueron aprobados durante el gobierno de Howard, un promedio de una nueva ley antiterrorista cada siete semanas.

Los números son sorprendentes: el profesor canadiense Kent Roach consideró que “Australia ha superado al Reino Unido, Estados Unidos y Canadá en la gran cantidad de nuevas leyes contra el terrorismo que ha promulgado desde el 11 de septiembre de 2001. La hiper-legislación de Australia, puso a prueba la capacidad de la oposición parlamentaria y la sociedad civil para mantenerse, y mucho menos proporcionar una oposición efectiva a la implacable producción legislativa. “Todo traído a usted por la Organización Australiana de Seguridad e Inteligencia (ASIO)”.

La legislación de Australia incluye la Ley de enmienda sobre interceptación de las telecomunicaciones y Servicios de Inteligencia, y la modificación de la Ley de enmienda de los Servicios de Inteligencia de 2011, que fortalece y refuerza los poderes de ASIO para llevar a cabo la vigilancia en alta mar y llegar a organizaciones como Wikileaks, apuntando a cualquiera que haga campaña en temas políticos y sociales.

“SABEMOS QUIÉN ERES…”

Las nuevas tecnologías también pueden hacer que las huellas dactilares sean pronto algo del pasado. El reconocimiento de las venas representa un método mucho más preciso para identificar que los escáneres de huellas digitales tradicionales, debido a su baja tasa de falsa identificación del 0.001%. Utilizando la luz para penetrar en el dedo de un usuario para leer los patrones de venas que son únicos y se consideran imposibles de replicar, este método es totalmente a prueba de tontos, puies las estructuras de las venas cambian después de la muerte, lo que significa que no se pueden utilizar dedos cortados para engañar a los lectores.

Luego está el reconocimiento de rostros, en el que Toshiba ha presentado recientemente (2011) una nueva gama de televisores con retroiluminación LED, incluidos el modelo WL800A que utiliza el reconocimiento facial.

La próxima vez que estés navegando por Internet o hablando por Skype, hummm… “Sabemos quién eres, dónde estás y qué estás haciendo …”

PERDIDO Y HALLADO: “SEÑORA: ENCONTRAMOS LA CAJA NEGRA DE SU MARIDO DESAPARECIDO…”

Los implantes de microchips para el seguimiento de personal y de identidad son cada vez más pequeños, y cada vez más inyectables sin que ni siquiera te des cuenta. La próxima vez que estalle una crisis de gripe aviar o porcina, no se deje persuadir para la vacunación masiva de su familia. Michael G Michael (Escuela de Sistemas de Información y Tecnología de la Universidad de Wollongong, Australia), ha acuñado el término “sobrevigilancia” (“uberveillance “) para describir la nueva tendencia de una vigilancia que lo abarca todo, explicando que la “sobrevigilancia no está en el exterior mirando, sino en el interior mirando hacia fuera a través de un microchip que se inserta en nuestros cuerpos.”

La empresa estadounidense de alta tecnología VeriChip comercializa ampliamente nano-chips implantables que almacenan un número de 16 dígitos de identificación única de los seres humanos “con fines médicos y de seguridad, centrándose en pacientes de alto riesgo y la necesidad de identificarles a ellos y a sus registros médicos en una emergencia “. Para disipar el temor, también explican que no se sabe cuándo o si alguien va a desarrollar un microchip implantable con tecnología GPS, pero que “no es una aplicación que estamos persiguiendo”. Michael explica que estos chips implantables se convertirán en una “caja negra que luego será un testimonio de nuestros verdaderos movimientos, palabras -tal vez incluso nuestros pensamientos- y desempeñarán un papel similar a la caja negra situada en un avión”. También predice que los implantes de microchip y su infraestructura podrían eliminar la necesidad de pasaportes electrónicos, e-etiquetas y tarjetas de identificación, añadiendo que “los microchip … eventualmente se convertirán en obligatorios en el contexto de la identificación en el marco de la seguridad nacional.” Por ahora, tu teléfono móvil actúa como un transmisor pasivo para lectores de identificación por radiofrecuencia (RFID).

MIRA AL PAJARITO…

No es de extrañar que sea en las aplicaciones militares donde se canalizan miles de millones de dólares de ultra-alta tecnología. Ahora tenemos aviones tan pequeños como insectos. En un artículo reciente publicado en The New York Times2 nos enteramos de que la Base Aérea Wright-Patterson del ejército de EE.UU en Ohio dirige un laboratorio de vuelo calificado como “microaviary”, donde se están desarrollando aviones no tripulados (drones) diseñados para imitar la mecánica de vuelo de las polillas, halcones y otras criaturas. “Estamos viendo cómo se pueden ocultar a la vista”, dijo Greg Parker, un ingeniero aeroespacial, mientras sostenía un halcón mecánico que en el futuro podría llevar a cabo labores de espionaje”. Hoy en día, el Pentágono tiene alrededor de 7.000 aviones no tripulados, explicó Ashton Carter B, principal comprador de armas del Pentágono y miembro del Council on Foreign Relations (CFR) con sede en Nueva York.

“En febrero de 2011, los investigadores dieron a conocer un avión no tripulado colibrí construido por la empresa AeroVironment para la secreta Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa (DARPA), que puede volar a 11 mph y se posan en el alféizar de una ventana … uno de los aviones más pequeños no tripulados que se usan en el campo de batalla es el Cuervo de tres pies de largo que las tropas en Afganistán tirar con la mano como un avión de aeromodelismo para mirar por encima de la siguiente colina.”

Después tenemos la nueva tecnología “Gorgon Stare” que puede capturar videos en vivo de toda una ciudad, pero requiere 2.000 analistas para procesar las fuentes de datos de un solo drone, en comparación con 19 analistas por drone en la actualidad. También podemos esperar un crecimiento masivo de los ejércitos de analistas de vigilancia militar, que representan “nuevas carreras maravillosas para trabajar en la defensa nacional.”

UNA NACIÓN DE COBARDES

Ese mismo artículo del New York Times, continúa diciendo, “entre los militares, nadie discute que los aviones no tripulados salvan vidas estadounidenses. Muchos los ven como versiones avanzadas de ‘sistemas de armas aire-superficie’, como tanques o bombas arrojadas desde aviones, que EE.UU. ha utilizado durante décadas. “Hay una especie de nostalgia por la guerra como solía ser”, dijo Deane-Peter Baker, profesor de ética en la Academia Naval de los EE.UU., en referencia a las nobles nociones del conflicto entre caballeros. Los aviones no tripulados son parte de una era post-heroica, dijo, y, en su opinión, no siempre es un problema si se baja el umbral de la guerra… Los especialistas en ética militar admiten que los aviones no tripulados pueden convertir la guerra en un videojuego, infligir víctimas civiles y sin estadounidenses en riesgo directo, y por lo tanto pueden arrastrar a los EE.UU. con más facilidad a los conflictos “.

Esto se relaciona con la Doctrina Powell, elaborada por el general Colin Powell (CFR), después de la Primera Guerra del Golfo que establece, entre otros conceptos, que los EE.UU. sólo deben participar en un conflicto militar en el que la fuerza militar aplastante garantice la victoria completa sobre enemigos más débiles cuidadosamente seleccionados. Eso explica por qué los EE.UU. (y su fiel aliado Gran Bretaña) atacan unilateralmente a Afganistán e Irak, pero no a China o Rusia, o por qué los EE.UU. (y la OTAN) imponen el “cambio de régimen” en Libia, pero no en Corea del Norte (tan íntima con China) o Irán (tan cercano a Rusia). Esto explica por qué las “hazañas” de Estados Unidos incluyen invadir la pequeña Granada bajo la Administración Reagan en 1984, o a un Panamá desarmado bajo Bush padre en 1991, así como su apoyo inquebrantable a un Israel nuclear y armado hasta los dientes contra los palestinos lanzadores de piedras.

Claramente, jamás ha sido promulgada por ninguna nación una “doctrina” tan abierta de la más abyecta y descarada cobardía. Ahí, sin duda, se encuentran las semillas del próximo declive de Estados Unidos y de sus principales aliados: se han convertido en naciones codiciosas y corruptas gobernadas por cobardes.

¿QUÉ VAS A HACER?

Pase lo que pase de ahora en adelante, el planeta Tierra depende de cuántos de los dos o tres mil millones de “afortunados” que se han integrado voluntariamente en el ciberespacio a través de PCs, ordenadores portátiles, blackberries, websites, teléfonos celulares, etc., toman conciencia de los graves peligros a los que nos enfrentamos todos. De lo rápidamente que empiecen a tomar medidas defensivas desde el interior de la Ciberesfera, en especial identificando y aprovechando sus innumerables puntos débiles.

Como un amigo dijo una vez: “si la globalización puede compararse con un globo, entonces sólo necesitas la punta microscópica de un alfiler para pincharla…” Cada uno de nosotros debe convertirse en un “alfiler microscópico”.

Mientras escribo, la infraestructura de vigilancia y control puede leer este artículo, rastrear mi localización desde sus satélites usando el móvil que hay en mi bolsillo como un radar del GPS, y espiar lo que leo, escribo y navego en mi portátil, y Dios sabe qué más.

Desde hace unos 20 años, el proyecto Echelon de la Agencia de Seguridad Nacional puede espiar nuestros teléfonos y correos electrónicos, rastreado palabras específicas utilizadas en miles de millones de mensajes y textos -“bomba”, “ataque”, “Islam”, “musulmán”, ” nuclear “,” química” y “biológico”, son sólo algunas de las palabras y las secuencias en las que Echelon puede husmear (probablemente están haciendo esto ahora mismo mientras yo escribo y tú lees!). Sea lo que sea que pueden hacer hoy en día, sin duda supera nuestra imaginación.

Esto ya no es sólo la “infraestructura nacional de inteligencia” que abarca la CIA, FBI, FEMA, Seguridad Nacional, DARPA, y la Inteligencia del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, y sus homólogos en otros países. Esto se extiende ahora a las empresas privadas que recopilan datos, los organizan, buscan y encuetran patrones específicos (conductas, contactos, intereses, intenciones, geografías e infinidad más) con las que esperan ejercer finalmente su largamente esperado sueño de un control total sobre las poblaciones que forman parte de su sistema global (el resto es como si estuviera muerto).

Microsoft, Facebook, Google, y una amplia gama de empresas de inteligencia, seguridad, informática, recolección de datos están vinculadas en redes cada vez más grandes que reúnen los datos, los resultados y capacidades en matrices complejas de estructuras auto-sostenibles y en evolución, que se encuentran fuera del alcance visual incluso de los gobiernos, por la sencilla razón de que los gobiernos no pueden ni siquiera comenzar a comprender estas capacidades, competencias y sus proyecciones futuras.

¿Alguien realmente cree que Barack Obama, David Cameron, los senadores, representantes y diputados de los gobiernos de EE.UU. o el Reino Unido tienen una pista real acerca de lo que la NSA, junto con Google, junto con Boeing, junto con Northrop, junto con Halliburton, junto con Apple, junto con las empresas pantalla del Mossad, el MI6 y la CIA, junto con las principales universidades y centros de investigación, junto con …. están realmente desarrollando?

¿Puede el Congreso o el Parlamento promulgar más leyes para “controlar” algo que ellos mismos no pueden entender y, aunque pudieran aprobar una legislación que limite, para entonces la tecnología habría evolucionado aún más, situándose fácilmente en ámbitos que estuvieran fuera de dichas leyes.

¿QUIÉN MANDA AQUÍ?

Esto nos lleva a la pregunta clave: ¿Quién está a cargo? ¿Que dirige realmente  Australia, Gran Bretaña, Francia y Alemania? ¿Japón, India y Brasil? ¿EE.UU. y Canadá? ¿Argentina y Sudáfrica? ¿Incluso Israel?

Vemos a “los líderes electos” acceder a los puestos más altos del gobierno con mecanismos de votación “democráticos” del siglo XIX, que son controlados por un supra mundo tecnocrático muy complejo del siglo XXI, integrado dentro de los EE.UU., Reino Unido, la UE y la mayoría de todos los demás países. Que opera desde el interior de estos países -incluso usando la fuerza militar de los EE.UU. y países de la OTAN-, pero de ninguna manera presta atención, apoya o responde a los intereses de esos pueblos. ¿Fueron realmente los EE.UU., Gran Bretaña y Francia, quienes invadieron y destruyeron Irak, Afganistán y ahora Libia? ¿O es algo mucho más elusivo y poderoso incorporado dentro de ellos, pero controlado desde muy por encima del hoy completamente obsoleto, erosionado, fatalmente debilitado y -a este ritmo- presto a desaparecer “Estado-nación soberano”?

Ya es hora de que hagamos los necesarios saltos cuánticos que nos permitirán comenzar a unir los puntos. Tenemos que alejarnos de los paradigmas de la mentalidad de silo, e ir hacia una visión del mundo mucho más holística. Nos hemos convertido en demasiado “especializados”, lo que conduce a la estrechez de miras. Hablamos de las finanzas, pero nunca las relacionamos con sus connotaciones geopolíticas. Hablamos de política, pero estamos ciegos a las fuerzas sociales subyacentes. Creemos que Hollywood es sólo de “entretenimiento”, sin darnos cuenta de cómo implantan ideas y patrones de conducta en nuestra psique colectiva.

La información y la saturación de datos genera confusión, ya que nos sentimos abrumados por miles de millones de bits de datos que inundan nuestro cerebro todos los días, horas, minutos y segundos. Un consejo saludable: tomar la distancia y la perspectiva adecuada para que todos empecemos a ver el panorama completo. Sólo entonces podremos descender a los detalles más finos, porque el bosque es mucho, mucho más importante que el árbol… al menos en esta etapa en la que todos tenemos que luchar a brazo partido con una pregunta que debe sonar cada vez más fuerte en tu mente, no importa dónde vivas o quién seas: ¿qué diablos está pasando?

Sería mejor encontrar las respuestas rápidamente, porque estamos llegando rápidamente a una bifurcación de dimensiones históricas mundiales en el camino del destino humano. O bien subimos por la carretera que conduce a la evolución humana que necesariamente supondrá la destrucción dolorosa pero necesaria de la Elite del Poder Global y todos los que la apoyan, consolidan, fortalecen y alimentan su crecimiento, o… nos deslizamos hacia abajo en un oscuro abismo de muerte, destrucción, hipnosis masiva, y el fin del espíritu humano; una visión muy cercana a lo que los hombres a lo largo de los siglos han descrito como el infierno…

¿Qué camino tomarán? Todavía podemos tomar la decisión correcta. No queda, sin embargo, mucho tiempo.

A. Salbuchi / NEW DAWN MAGAZINE (AUSTRALIA) 2011

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